domingo, 19 de septiembre de 2010

Qué lindo cuando tenés que reconocer tu error!!!

Menseguez, Botinelli, Rivero y Aureliano me taparon la boca. ¿Qué extraña habilidad tendrá Ramón para volver a hacer rendir a jugadores que le sirvieron en su primer paso por San Lorenzo y luego fueron paupérrimos bajo las órdenes de Russo y Simeone?

Que lindo es equivocarse cuando el beneficiado es San Lorenzo.

PD: ¿Si Silvera se hubiera quedado sería el goleador?

Metamorfosis

Así empezó...
Así está ahora...

Ojalá termine como el de Moriatis en el 2009!!!

martes, 20 de julio de 2010

Los troyanos

Hace unos años, cuando se armaba quilombo en el vestuario, nadie sabía bien que pasaba porque ningún jugador hablaba puertas afuera. Era cuando se les decía "camarilleros". Normalmente eran cracks, con personalidad fuerte y bastante malos bichos. Existieron en todos los clubes y se extinguieron en el siglo XXI. Cuando estaban en camarilla, eran un desastre, pero cuando se ponían las pilas la rompían.

Después vinieron los "cangrejos". Eran camarilleros pero, como todo lo del siglo XXI, en versión light. Sabían parar la pelota pero no eran cracks, tenían personalidad pero arrugaban y se desdecían si los apuraban, y se discutía si eran malas personas o, simplemente, medio tontos..

Hoy San Lorenzo tiene en su equipo a los "troyanos". Suena a "camboyanos", pero nada que ver. No es la acepción del término que hace referencia a los soldados, sino a esas "pequeñas mierdas invisibles que viven en la computadora, no sirven para nada y son tremendamente destructivas". Tal cual es el perfil actual del jugador de San Lorenzo. Leo a Papu Gómez, Rinaldi y Botinelli y me pregunto si no habrá un buen antivirus/antispyware para pasar por el club...

sábado, 10 de julio de 2010

El campeón


El Gordo Valenti presentía que esa tarde no iba a ser feliz. Se había preparado durante días para ese gran acontecimiento. Durante la semana había comprado todos los diarios, visto todos los noticieros y escuchado permanentemente la radio cuando manejaba. Era la última fecha del campeonato y su equipo no podía perder. Venían de ganar los últimos diez partidos con holgura, demostrando una gran personalidad y obteniendo excelentes resultados en canchas difíciles como el Gigante de Arroyito o el Chateau Carreras de Córdoba. Venían peleando el campeonato cabeza a cabeza con River hasta que Huracán (si, justo Huracán, el rival del barrio) truncó el sueño de las gallinas riverplatenses con un gol en el último minuto. Ya estaba todo preparado para la fiesta. Con sacar un punto en el último partido contra Unión de Santa Fé ya daban nuevamente la vuelta. Si bien tenía su barra de amigos “cuervos”, ese día decidió ir solo a la cancha para que su cerebro no tuviera la más mínima distracción que podía significar algún amigo desjuiciado que lo sacara de su limbo para pedirle un cigarrillo o preguntarle algo del laburo.

Las calles que lo llevaban a la cancha de San Lorenzo en el Bajo Flores estaban repletas de banderas azulgranas que tapaban los incomprensibles caracteres coreanos de los carteles de los negocios del barrio. “Como se estaba yendo al diablo el país” pensó el Gordo en un pequeño atisbo de xenofobia. La invasión de coreanos en la Argentina no era novedad, pero aún no lograba acostumbrarse a la posibilidad de ver transformado a su querido barrio de Flores en un reducto de ésta colectividad. Y sufría pensando en un futuro con banderas de San Lorenzo escritas en coreano. O en encontrarse en la tribuna local del Nuevo Gasómetro rodeado por mayorías asiáticas. Seguía caminando lentamente hacia el estadio mientras iba agachando la cabeza y encorvando la espalda con esa seguidilla de pensamientos aterradores. Al llegar a la esquina de Carabobo y Avenida del Trabajo sintió un mareo y tuvo que sentarse en el cordón de la vereda. Es que el peor de los pensamientos arremetió contra su sensibilidad de porteño: ¿Cómo iba a hacer para entender y cantar las letras de las canciones de la hinchada en coreano? Él, que toda su vida había cantado hasta la afonía en los tablones de Avenida La Plata, que había seguido gritando en las tardes del fabuloso año de primera B, que había sido despedido del Banco por gritar un gol mientras los clientes seguían angustiados la cotización del dólar en la cartelera electrónica y que había bajado de un taxi a su novia porque la pobre no sabía el nombre del arquero del equipo del ‘68, ¡Iba a tener que sufrir la colonización de su San Lorenzo querido!

En eso pasó un camión Bedford, pintado de azul y colorado, con barras bravas que le arrojaron un ladrillo en la cabeza. La hemorragia emergía sin detenerse a través de su cuero cabelludo, pero su sonrisa permanecía inalterable. Otros hinchas que se dirigían a la cancha se detuvieron a socorrerlo sin poder comprender el motivo de su aparentemente feliz serenidad. Una vez recuperado, fue tratado como un demente por esos mismos hinchas ya que no paraba de alabar a los muchachos que le habían arrojado la piedra. Lo que pasa es que ellos no sabían que era lo que venía pensando hasta ser golpeado por el típico ladrillo de barras bravas. “Mientras exista esta gente – pensaba – nuestros valores permanecerán intactos y nuestra identidad no correrá peligro alguno”. “¡Minga de canciones en coreano nos van a meter estos amarillos! Siempre estarán los Templarios del tablón que custodiarán nuestra esencia y nuestros orígenes“.

Nuevamente feliz, prosiguió con su marcha hacia el estadio. Cada vez había más gente yendo en su misma dirección con chicos con camisetas puestas y gorros, las caras pintadas mitad rojo, mitad azul y enérgicas arengas del tipo “¡Canten carajo, que hoy damos la vuelta!”.

Iba emocionado. Un nuevo campeonato, cosa no frecuente para quienes no son hinchas de River o Boca, era como para acordarse del padre fallecido. Gracias papi, invocaba mirando al cielo, por haberme contado de las épocas en que ibas de traje con el abuelo a ocupar las plateas del sector Bidegain. Gracias por meterme en la sangre esta pasión. El Ciclón, el barrio, el tango...

Y siguió caminando con lágrimas deslizándose por sus mejillas hasta ver a otro hincha – canoso, cincuentón – que llevaba puesta una de esas camisas con el escudo blanco que decía CASLA (Club Atlético San Lorenzo de Almagro) en el lado izquierdo del pecho y el número bordado, sí bordado, en la parte de la espalda. Y se acordó de sus primeros partidos en el Gasómetro. Era la época en que el equipo usaba camisas como la del canoso en lugar de camisetas de tela sintética con logos publicitarios y recordó a figuras como el Toscano Rendo, el Lobo Fischer y el Cordero Telch. Pobre Casa, pensó con un dejo de tristeza. Mirá vos que quedarse manco por un balazo de un milico cuando estacionó el auto frente a uno de esos carteles que decían: “No se detenga o el centinela abrirá fuego”. Es que en esa época los militares no jodían. Abrían fuego nomás. ¡Que jugador era el Manco!

Continuó su marcha con esa mezcla de amor por ese San Lorenzo que era parte de su persona, euforia por el campeonato que se venía y melancolía por los recuerdos que habían construido su infancia. Era tal la catarata de pensamientos que las diez o quince cuadras que había recorrido le parecían una peregrinación a Luján. Pero ya faltaba poco y se empezaban a sentir los coros atronadores que llegaban desde las tribunas semi pobladas. Dentro de poco tiempo iba a estar ahí adentro y, si tenía suerte, iba a saltar el alambrado para pedirle la camiseta al Pipi Romagnoli, el crack del equipo. Ese número diez habilidoso y gambeteador que cualquier equipo con pretensiones de campeón debe tener.

Cada tanto lo atacaba ese presentimiento de que no iba a ser una tarde feliz, pero no entendía el motivo. El campeonato no se podía perder y él iba a estar allí siendo testigo, igual que en 1995 en Rosario, en el ‘82 en Velez, en el ‘74 viéndolo por televisión desde la casa de sus abuelos o en el ‘72 con su padre en Velez, cuando le ganaron la final a River con un gol de Figueroa en tiempo suplementario después de que Chazarreta mandara un penal por encima del travesaño.

Finalmente llegó a la entrada y todo era sentimiento. Le temblaban las piernas, las manos, se le salían los ojos de las órbitas... Y continuó su camino. Llegó al primer control, lo palparon de armas mientras miraba por una puerta entreabierta el color verde del campo de juego y escuchaba el grito de la hinchada metiéndose en su cuerpo y elevándolo del piso. La palmada del policía en la espalda y la orden de “Pase”, lo volvieron a la realidad y siguió hasta el último control.

Entregó la entrada, esperó firme a que la cortaran y le devolvieran el talón – obviamente iba a ser un recuerdo para toda la vida – y avanzó totalmente descontrolado hacia la tribuna.

Al día siguiente se despertó en el hospital. El médico le decía que no se preocupara, que estaba perfectamente bien, mientras que la enfermera intentaba contener una carcajada. Es que la tarde anterior, al avanzar ensimismado y con decisión hacia la tribuna, ese maldito molinete falto de lubricación se trabó a mitad de camino e impactó de lleno en sus testículos, haciendo que se desmayara en el acto.

Su presentimiento se había cumplido. Y todos sus sentimientos se habían evaporado con una dura realidad: San Lorenzo había salido campeón, pero – en el fútbol – al lunes siguiente los campeonatos solamente existen en la historia y ya se piensa en el partido que viene. Son solo unas horas: Los noventa minutos que dura el partido y los festejos hasta el momento de irse a dormir. Y por ese maldito molinete el Gordo Valenti se los había perdido...

F I N

domingo, 4 de julio de 2010

Para Fernando que lo mira por TV!!!


Ayer a las seis de la tarde pude trotar diez kilómetros con mi cuerpo que ya pasó la mitad de su vida útil. Me acordé de Caballos Salvajes y la famosa frase "La puta que vale la pena estar vivo!!!" y después volví a casa al trotecito.

La estantería quedó bien acomodada, a la noche dormí como los dioses, y hoy a la mañana me levanté con un poco de zocaga pero confiado en que pasábamos.

Ceremonioso, preparé el mate, acomodé a toda la familia en diferentes sillones cual acomodador de cine de barrio y después de frotarme las manos por enésima vez y decir con firmeza pero sin gritar "Vamos carajo, que hoy es el día" me concentré en mirar el partido. Ya con el primer mate vino el gol de Alemania y, en el espanto de la sorpresa, la bombilla quedó aprisionada por los labios mientras el mate caía al piso y desparramaba yerba y agua hasta la puerta de calle.

"Lo damos vuelta" le dije a la familia. A esa altura, ya me sentía todo un jefe de familia que le asegura a la patrona que van a poder llegar a fin de mes sin problemas e, inclusive, tomarse el último fin de semana para ir a Punta del Este en avión y alojarse en el hotel donde paran Susana y Gerardo!!!

Me contracturé la espalda y el cuello durante cincuenta minutos pensando que con movimientos golfísticos - ya fuera en el sillón, en cuclillas como Bielsa o parado - iba a poder darle potencia a esas masitas que Di María e Higuaín le tiraban al arquero alemán. La miraba a la familia y para adentro pensaba "Mmm...me parece que lo de Punta del Este se suspende..."

Gol de Alemania. Un par de minutos de silencio, mezcla de desconcierto y pesimismo, y nuevamente a poner la cara delante de los chicos. Si bien a los hijos no se les debe mentir, uno como padre hace lo imposible por cambiarles esas caritas de tristeza que, herencia paterna, les provoca el fóbal. La patrona también parecía triste, pero ella ya está curtida en desgracias: Me ve todos los días.

Y me dije: Les miento. No los puedo ver así. "Tranquilos chicos, dos goles y a los penales. Hay tiempo. Lo damos vuelta como cuando le dimos vuelta el partido a River siendo 9 contra 11, en la última Libertadores". No era momento para hablar de San Lorenzo, pero ese recuerdo de aquella noche gloriosa le daba credibilidad a mi afirmación y a mi estado de ánimo simulado.

Para qué hablé...vino el tercero, el cuarto y un esbozo de mi vocación de maestro de las efemérides para contarle a los chicos que la última vez que nos comimos cuatro en un mundial había sido en Alemania 74 contra Holanda. Los chicos me miraban como diciendo: "Con la calentura que tengo y vos me venís con esa boludez???", pero son educados y no lo dicen. Solo te miran con un dejo de pena y bronca, pero nada gave. Y la patrona...ya la había ilusionado con Punta del Este y ahora resulta que nos quedamos hasta sin el puchero de mañana...

Me puse las zapatillas y dije "Chau, me voy a correr", convencido de que después de todas las huevadas que hablé lo mejor que podía hacer para descomprimir las cosas era tomarme el helicóptero de De La Rúa. Pero no. Ni esa me salió. En los primeros diez metros un tirón que me había agarrado ayer me puso en conocimiento de que no estaban dadas las condiciones para correr, ni para nada. Que iba a tener que volver a casa, poner la cara y resistir.

Miré un rato largo de televisión, escuché los análisis más variados de los motivos de la derrota (de haber sabido que habíamos hecho tantas cosas mal, ni siquiera hubiera mirado el primer partido) y, de pronto, sonreí. Más que sonreir, me empecé a reir. Al rato ya eran carcajadas. Después carcajadas con lágrimas en los ojos, hipo y la cara bien colorada.

Vinieron los chicos, vino la patrona, todos me miraban y se miraban. "¿Qué te pasa?¿Estás bien?" me preguntaban sorprendidos.

"Sí" respondí con una carcajada de esas de cuando uno está bien, pero bien tentado, "Te acordás de Fernando? El que se compró el plasma?"...balbuceaba con mucho esfuerzo por las contorsiones de la carcajada..."se quedó sin Argentina y debe 49 cuotas "

Así que la maldad me ayudó. Ver la desgracia de mi amigo, que se quedó sin mundial pero con el plasma de clavo, me ayudó a sobrellevar el mal momento. Otro mal momento de esos a los que nos acostumbra el fútbol.

viernes, 2 de julio de 2010

¿Para qué gastar en pasajes, hotel y viáticos?


























No se si la foto está actualizada, si son todos los que están o si algunos ya no están. No lo sé ni me importa, porque en mi memoria de hincha no figuran del mismo lado que figuran el gringo Scotta, el Lobo Fischer o el Pampa Biaggio.

Pero lo concreto es que aunque el Papu Gómez, Rivero y Botinelli tampoco figuran del lado de los cracks recién mencionados, sino que los tengo más asimilados a la comisión directiva que a la historia del Ciclón, no puedo no pensar en lo que declararon. Yo no sé si es necesario que los miembros de la CD vayan a la pretemporada. Por lo que uno ve de afuera, hoy cuando nace un nene con botines, antes de buscarle padrino le ponen representante. Y si consideramos que hay representantes, apoderados, netbooks con wifi y celulares, no creo que sea difícil comunicarse con los dirigentes. Menos aún si, como supongo, los representantes también están en Bs. As. (nuestros jugadores están lejos de ser lo suficientemente cracks como para tener al representante al lado todo el día).

Hablar con la prensa o ventilar problemas en Twitter...qué se yo...me parece que no corresponde. De acuerdo a los códigos de barrio ( los códigos del fútbol ya no los entiendo) lo que hacen con esto es mandar al frente a los directivos y obligarlos a hacerse cargo de la situación. Y me pregunto si vale la pena o si tiene sentido. Yo tengo registrado en mi mente al plantel actual como un plantel caprichoso. Y a la dirigencia la veo al revés que al monstruo de siete cabezas: Los veo como muchos cuerpos sin una sola cabeza. No veo liderazgo, percibo que se entregan a las órdenes de cualquiera que tenga cara de mesías ( sí Ramón, sí Marcelo) y que, cuando el mesías desilusiona y se va, asoman la cabeza diferentes integrantes en distintos momentos. Pero no los veo con un objetivo, un rumbo, un plan, etc. Los veo caminando perdidos por el bosque pretendiendo que cada cosa redonda y de color rojo sea una manzana. Por eso quizás nos rompimos la boca masticando la bola roja del pool. ¿Negociados, truchadas, contratos raros con fortunas destinadas a gastos de mudanza? No voy a hablar de lo que no conozco. No quiero ensuciar a nadie, solo quiero referirme a lo que puedo ver.

Si este equipo realmente puede ser un cuarto de lo que sus jugadores parecen creer ser cuando declaran, mejor que estén solos, allá lejos, entrenando con Ramón Díaz y su preparador físico. Es lo que necesitan para revertir todo lo que tienen que revertir, que es mucho. ¿Los sueldos atrasados de los más pibes? Con esto me pasa lo mismo que cuando escucho a un sindicalista: Creo que usan causas nobles para pelear por miserias propias.

Es palabra de hincha.

jueves, 1 de julio de 2010

Papu, los dirigentes no fueron a Salta?




¿Y para qué los querés en Salta? Si fue Ramón, si se acordó de llevar al PF y si están ustedes, los jugadores, ¿No es suficiente?

No quiero pensar que hasta en la pretemporada quieren sentarse a discutir por plata...

Papu, de onda te lo digo, ¿Son conscientes de que fueron un desastre el último año? ¿De que no entramos a ninguna copa? ¿De que en los torneos locales anduvimos de mitad de tabla para abajo?

Ustedes no se tienen que enojar con los dirigentes. Al contrario, les tienen que agradecer. Porque si estos dirigentes no fuesen dirigentes, ustedes no jugarían en San Lorenzo. Yo entiendo que San Lorenzo paga con atraso, que Savino debe creer que es el presidente del Barcelona y se fue a ver el mundial, etc. Pero ustedes tienen que entender que no pueden ni deben pedir nada. Lo que tienen que hacer es devolverle a San Lorenzo todo lo que San Lorenzo les dió y nunca retribuyeron. ¿Vos no tenés un Audi? No te quiero ofender, pero a juzgar por tu rendimiento, más que un Fiat 128 Super Europa no te merecés.

Quéjense menos, agachen la cabeza, pongan a San Lorenzo adonde debe estar y, cuando salgan en los diarios, que sea porque la rompieron. Ya estamos hartos de verlos en los medios por puteríos, discusiones por premios o por enojarse con algún hincha.

Flaco, yo soy un patadura. ¿Vos sabés lo que daría por volver a nacer y poder jugar en la primera de San Lorenzo?????

No...creo que ni vos ni tus compañeros lo entienden.

¿Viste que cuando estás en el club hay unos señores mayores, canosos, que siempre andan juntos? Bueno, se llaman Telch y Villar. Andá de parte mía y deciles si les pueden dar una charla explicándoles lo que es San Lorenzo.

Chau Papu, a ver si alguna vez nos dan una alegría...

Menseguez: Idoloooo!!!!!!!!


Sin dudas, el mayor ídolo del momento actual azulgrana. Un tipo que llegó hace unos dos años y todavía no se sabe a qué juega. Le dicen el Rayo, pero corre como cualquier jugador. Hasta Aureliano le debe hacer fuerza en los 100 metros llanos. A veces parece habilidoso, pero solo parece, porque dificilmente termine una jugada. Hizo unos goles contra Tigre y le podrá contar a sus nietos que una vez le hizo un gol a Boca. No quiero recurrir a Google para saber si hizo algo más. Basándome en mi memoria, no tengo ningún otro buen recuerdo de su paso por las canchas. Es un tipo al que los rivales lo revuelcan con facilidad, al que el famoso verde césped lo trata como si fuese una alfombra que, de pronto, es jalada con fuerza de un costado por miles de manos imaginarias que lo desestabilizan y se cae.

Pero en un país donde el que labura gana poco y donde todos quieren vivir sin laburar, el tipo gana una fortuna. Inclusive se da el gusto de pasarse un mes negociando su nuevo contrato, cuando lo lógico sería que implorara por una renovación, al menos, ad honorem. Llega Ramón Díaz y lo pide. En definitiva, es un ídolo. Por supuesto, no en el sentido en el que son ídolos Monti, Telch, Scotta o Veira. Ni siquiera se acerca a Bergessio o D´Alessandro, que al menos pueden acreditar haber sido fundamentales el 8M. Pero un tipo que debería estar haciendo banco en la Primera B y es uno de los mejores sueldos del plantel actual - sino el mejor - realmente es un grande. Seguramente hay miles de incapaces ganando fortunas porque son sobrinos de un poderoso o casos como el de Ricardo Fort, que heredó una carretilla de lingotes de oro. Pero lo sorprendente es que Menseguez la levanta en pala haciendo algo que cada domingo lo ven decenas de miles de personas en las canchas y millones por TV. No es el hijo no reconocido de un presidente, es un pibe común y corriente que, vaya uno a saber por qué, fue tocado con la varita mágica. En el reparto de virtudes le deben haber dicho "No te voy a dar las piernas del Diego, pero quedate tranquilo que un buen club y un buen contrato no te van a faltar!"

San Lorenzo, club generoso...

sábado, 19 de junio de 2010

Basta de Mundial, quiero al Ciclón!!!


Canales de deportes las 24 horas, facilidad para leer cualquier diario por internet, foros, blogs, sms y montones de nuevos medios y formas de comunicación nos permiten saber que en un entrenamiento de la selección Maradona pateó al arco de puro aburrido que estaba y la clavó en un ángulo (para el Diego no importa si la pelota dobla, si es liviana, si es la Jabulani, una Pintier de cuero o una Pulpo).

Pero yo quiero saber que pasa en San Lorenzo. Porque el mundial es un lindo show, un viaje de turismo para barras bravas y una gran feria en la cual se reúne el mundillo empresarial para definir si De María va al Real Madrid con Mourinho o si Messi va a firmar un contrato para una publicidad de mermeladas. También es un acontecimiento ecuménico que transforma las realidades y nos muestra a Johnny Santana, Morel Rodriguez y Aureliano Torres como cracks internacionales. Sí, esos mismos tres tipos a lo que te cansaste de chiflar desde la popular azulgrana y que sabés perfectamente que no les da el cuero para jugar en San Lorenzo. En fin, el mundial es un eclipse de un mes que sirve para hacer negocios, absorver todo el espacio en los medios de comunicación y trastocar realidades que, durante los otros tres años y once meses, son más que evidentes.

Yo quiero saber si San Lorenzo compra y vende a alguien. Si por el hecho de que Savino está en Sudáfrica se le puso un candado al club y se intensifica la siesta. Por suerte el otro día el intedente de Bs As. anduvo inaugurando asfaltos por nuestro barrio trasitorio y se saludó con Ramón Díaz, así que salió en los diarios y pudimos enterarnos de que el equipo está trabajando en el Bajo Flores.

La pregunta es: ¿Gracias al mundial no hay que rellenar espacios inventando información. o realmente el fútbol argentino que no está relacionado a la selección duerme un mes de siesta?

Yo me voy a hacer el distraído y el día que juegue Argentina agarro el estadio Pedro Bidegain y lo pongo en Avda. La Plata, su lugar en el mundo.